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domingo, 21 de octubre de 2018

Copenhague con niños

Copenhague fue uno de los puntos que visitamos en nuestra ruta por Dinamarca en familia. Pasamos un fin de semana divertido recorriendo sus calles con los peques. El viaje lo hicimos en grupo con otra familia de amigos con sus peques y en este post os contamos como nos organizamos en la ciudad para conocerla de forma original y entretenida para los niños.


Gincana por Cophenhague 

Una forma divertida de conocer una ciudad con niños es enseñarles antes qué cosas podrán conocer en ella y después, in situ, irlas buscando. Como ya os enseñamos en nuestro post "Cuentos y juegos para viajar a Dinamarca", con imaginación, leyendo cuentos de Andersen y siguiendo algunos planes del libro "Guía de Ciudades" de la editorial sm, emprendimos la aventura de recorrer la ciudad de Copenhague con niños.


Alrededores de La Sirenita

Empezamos nuestra visita a la ciudad el sábado por la tarde, justo cuando empieza el aparcamiento gratuito del centro en fin de semana (aparcar es gratis en el centro: sábado tarde y domingo todo el día), así que nos fuimos al centro en coche y aparcamos de forma gratuita en la calle Bredgade frente al museo del diseño. Sí leéis bien, en el centro neurálgico de todo.

Desde allí nos fuimos dando un paseo a conocer al habitante más famoso de la ciudad, La Sirenita. No puedes dejar de visitar Copenhague sin conocerla y, sobre todo, sin antes no haber leído a tus peques el cuento del escritor danés Han Christian Andersen, "La Sirenita", que es el que inspira a esta estatua. Nosotros veníamos de recorrer la ciudad de Odense, cuna del escritor, donde hay sitios geniales que te sumergen en el universo de sus cuentos, como la Casita de juegos el Yesquero Mágico, de la que ya os hablé en nuestro post, así que nuestros peques ya venían muy familiarizados con Andersen.


La famosa estatua de bronce, personaje de cuento convertido en emblema de la ciudad, da la bienvenida a los viajeros en el Puerto de Copenhague. Dicen que es uno de los monumentos más decepcionantes de Europa porque la imaginas más grande y después es muy chiquita, pero a nosotros nos hizo ilusión conocerla. Los peques, que les encantan las historias de fechorías, escucharon atentos la cantidad de altercados que había sufrido la estatua (robada, decapitada unas cuantas de veces, pintada con pintura roja, le rompieron un brazo...) desde que en 1913 la regalara a la ciudad el hijo del cervecero de Carlsberg. ¡Pobre Sirenita!

Una curiosidad graciosa para los niños, es contarles que el tejado inclinado de las fábricas que se observan detrás de la estatua (no muy ecológicas, la verdad), se convierte en invierno en una pista de esquí sobre la que te puedes deslizar. Mirar la foto de arriba. Guauhhhh!!!

Después de ver a la famosa doncella, dimos un paseo por la zona de parques que hay alrededor, ideal para que los peques corran, vean los patos del estanque y jueguen con palos y hojas. Una de las zonas es el Parque Churchill, homenaje a Winston Churchill por la asistencia británica en la liberación de Dinamarca durante la Segunda Guerra Mundial, con la iglesia anglicana británica en uno de los laterales del parque, así como el Museo de la Resistencia Danesa.


Desde el parque encuentras el acceso al Kastellet, una enorme fortaleza militar del s XVII muy bonita.


Es una de las fortalezas mejor conservadas del norte de Europa y la entrada es gratuita por el interior de los patios para pasear. Si la observas en el mapa del GPS, apreciará mejor su singular composición, con edificios dispuestos en forma de pentágono y bastiones en las esquinas. Además hay un molino de viento en su interior, curioso para los peques.


Nosotros paseando por Kastellet

Palacio Real y sus "soldaditos de plomo"
Tras abandonar el parque fuimos andando hacia el centro, paseando llegamos hasta la residencia oficial de los reyes daneses en invierno, el Palacio de Amalienborg. En realidad son un conjunto de Palacios del s XVIII, cuatro en total, distribuidos ante una gran plaza central. La visita al interior del palacio la habíamos descartado, no teníamos mucho tiempo y con niños estas visitas suelen ser complicadas.


Los peques ya sabían que veríamos a los guardias de palacio y que tenían atuendos parecidos a los que ya habíamos visto en Londres. Además habíamos leído en casa el cuento de Andersen "El Soldadito de Plomo" ¿Sería uno de estos? El cambio de guardia sabíamos que era a las 11:30 de la mañana, pero solo se hace cuando la reina está en palacio, como nosotros visitamos la ciudad en agosto, era muy posible que no estuviese la reina, así que no fuimos a la hora indicada. Estuvimos un ratito en la plaza observando a los guardias con sus inquebrantables caras y su paseo milimetrado.

Justo en frente de la plaza del Palacio se encuentra la Iglesia de Mármol, Marmorkirken, de culto luterano, cúpula a imitación de la Basílica de San Pedro del Vaticano y elegante silueta.


Puerto de Nyhavn: ¿Son casitas de cuento?

Desde el Palacio fuimos andando por la gran avenida Bredgade (donde teníamos aparcados nuestros coches) hasta el multicolor Puerto de Nyhavn con sus preciosas casitas de colores del s XVII y sus barcos históricos de madera. Una de las estampas más conocidas de la ciudad y que yo ya había puesto a dibujar a los peques en casa los días anteriores para que se familiarizasen con él.


A través de este canal entraban los marineros y comerciantes en sus barcos para hacer negocio en la ciudad. Antaño barrio de mala reputación, de marineros y prostitutas. Hoy en día se ha integrado en el centro de la ciudad, siendo un centro neurálgico de ocio y restaurantes. En una de estas casitas de colores del puerto, concretamente en el número 18-20, viviría durante un tiempo HC Andersen y es donde escribió el famoso cuento "La Princesa y el Guisante", no me extraña que esta bonita estampa colorida le inspirase.

Una buena idea con peques puede ser un paseo en barco por el canal, hay algunos tours que se dedican a ello. A nosotros el tiempo nos acompañó, pero amenazaba lluvia constantemente y decidimos no arriesgarnos.

El canal termina en la Kongens Nytorv (Plaza Nueva del rey). Una enorme plaza ajardinada rodeada de preciosos edificios como el teatro o la embajada francesa. No ponemos fotos porque estaba cerrada gran parte de la misma por obras. Bueno, en esa plaza, terminaba nuestro paseo de la tarde conociendo la ciudad. Como premio a los peques por haber andado todo el recorrido sin quejas, nos fuimos a cenar al Mac Donald que hay en la misma plaza y como curiosidad deciros, no es para menos en uno de los países que se considera de vida más sana y ecológica, que tuviesen hamburguesas veganas en el Mac Donald (fue la que pedí y estaba muy rica). Sé que no es la mejor comida del mundo, pero a los peques les encanta y ese me pareció un momento especial.


Bien!! Recorriendo el centro en bus de dos plantas

Amaneció un día algo más frío, pero sin lluvia. Que a los niños les cuesta andar no es ningún secreto, así que si un adulto puede recorrer el centro de Copenhague más o menos cómodamente a pie, con niños esto se puede hacer un suplicio.

Nosotros, como era domingo y teníamos también cubierto el traslado al centro de la ciudad en coche (aparcar es gratis en domingo), elegimos la opción para movernos por las zonas turísticas del centro del autobús turístico de dos plantas Hop-On-Off.Un bus que hace 3 recorridos circulares (Mermaid Tour, Christiana Tour y Carlsberg Tour), con distintos precios según el recorrido que elijas y puedes subir y bajar las veces que quieras. Hay distintos tipos de billetes, los que incluyen solo bus, los que incluye bus y paseo en barco por los canales y los que incluyen bus y entradas al Tívoli. Como nosotros disponíamos de poco tiempo para entrar en monumentos, decidimos comprar la última opción bus (Mermaid Tour) +entradas al Tívoli. En el hotel podrás conseguir un folleto con información de todo. Niños pagan a partir de 5 años.


Fue divertido para los peques recorrer la ciudad en la planta de arriba del bus "escuchando" con los auriculares rojos los distintos idiomas en los que hablaba la audioguía. Para los adultos estuvo bien, porque no teníamos mucho tiempo para conocer la ciudad a fondo, los niños iban entretenidos en el bus y nosotros íbamos sentados "tranquilos" (todo lo tranquilo que puede ir un padre rodeado de niños) escuchando en la audioguía detalles de la ciudad.


Hicimos el recorrido completo de la ruta Mermaid, incluso volvimos a pasar por "La Sirenita", sin bajar del bus, sentados en la planta de arriba, escuchando todas las curiosidades sobre la ciudad, observando sus edificios más emblemáticos y el bullicio de la misma.


Stroget, en busca de los bollos daneses

Paramos en la parada de bus más cercana a Stroget, la calle comercial más famosa de Copenhague, que ostenta el título de ser la calle peatonal más larga de Europa.


Decidimos ir a comer al mercado, así que encaminados hacia esa dirección paseamos por la calle Kobmagergade, donde encontramos varias pastelerías, como por ejemplo HOLM. Allí compramos para la merienda algunos de los famosos bollos daneses, conocidos internacionalmente y que no te puedes perder. Los hay de chocolate, de canela, de glaseado de ron...


También en esa calle pudimos observar la famosa torre redonda o Rundetarn. Construida como observatorio astronómico. Es conocida por su pasillo helicoidal que recorre siete vueltas y media antes de llegar a la parte más alta y por las amplias vistas panorámicas de la ciudad de Copenhague que ofrece.



Mercado de Torvehallerne, estilo hygge, el secreto de la felicidad danés

Ahora en muchas ciudades se han puesto de moda los mercados, no ya solo como lugares de compra, sino también como punto de encuentro con amigos, con sitios para comer o para tomar una copa. Este es el caso del Mercado de Torvehallerne, en pleno centro de Copenhague, un lugar de moda sin duda, donde comer y sentirte integrado en el ambiente de la ciudad.

Dicen que el Hygge es el secreto de la felicidad  danés, "relajarse y sentirse en casa", bicis, alimentos ecológicos... Un poco en este estilo está enmarcado este lugar.

Puedes comprar la comida que quieras en los distintos puestos, hay mucha variedad. Los niños lo tenía claro, querían pizza y nosotros lo teníamos más claro aún, íbamos allí para probar los famosos Smorrebrod (solo hay un puesto en el mercado donde comprarlos, pero no tiene pérdida, siempre está muy concurrido.


Los Smorrebrod son el plato más conocido de la cocina danesa, se trata de una rebanada de pan negro con distintos ingredientes fríos encima. Había una variedad enorme, nosotros nos decidimos por probar unos cuantos acompañados de una excelente cerveza artesanal que también vendían en el puesto, estaban riquísimos.




Jugar al escondite en los jardines del Palacio de Rosenborg

Tras este delicioso almuerzo fuimos andando al Palacio de Rosenborg, un precioso palacio del siglo XVII, construido para ser usado como residencia veraniega real, pero en realidad solo ha sido habitado por los reyes en alguna situación de emergencia. No teníamos intención de entrar en el palacio por el poco tiempo que teníamos, pero nos habían dicho que los jardines eran preciosos. Así que allí pasamos un buen rato, alimentado a los peces y patos del estanque y jugando al escondite en el laberinto del jardín (los setos eran bajitos y en todo momento tenías a los peques controlados, aunque ellos pensasen que estaban escondidos).


En la puerta del palacio volvimos a tomar el bus turístico de dos plantas y nos dirigimos al Tivoli, el preciso parque de atracciones en medio de la ciudad, donde pasamos la tarde.

Tivoli: un parque de atracciones de cuento

Los Jardines Tivoli son el segundo parque más antiguo de Copenhague, fueron abiertos al público el 15 de agosto de 1843. Surgieron como una idea al rey para que el pueblo estuviese entretenido: "Cuando el pueblo se divierte, no piensa en política" y el rey llevó a cabo el proyecto. Hoy han quedado enmarcados dentro del centro de la ciudad y no te los puedes perder. Con su aire retro y su porte elegante, aunque no subas en las atracciones, los jardines suponen un bonito paseo, sobre todo al atardecer cuando encienden las luces. Nos sorprendió ver que no es lugar solo para familias, había personas de todas las edades cenando a la luz de las velas en las terrazas de los restaurantes.



Visita su web para informarte de precios y horarios (nosotros compramos la entrada junto con la del bus turístico). Se paga entrada por acceder al lugar, si quieres montar en las atracciones, tienes que pagar su precio a parte. Nosotros dejamos montar a los peques en dos atracciones. Hay algunas preciosas y originales, como estos aviones de madera que se activan con los pies.


Pero sin ninguna duda, para los niños el mejor lugar de Tivoli fue su parque infantil. Un lugar de acceso gratuito súper original, con castillos para trepar, barcos, torres para subir.... Mis hijos no querían salir de allí.



A las 6 de la tarde fuimos a ver el animado pasacalles, no muy extenso, pero colorido y original. Los personajes saludaban a los niños mientras bailaban las canciones.



¿Cómo me muevo en la ciudad con los peques?

Pues lo más divertido creemos que es en bicicleta, es el medio de transporte más usado por los habitantes de Copenhague, una ciudad que se vanagloria de ser ecológica, con pocas emisiones y verde. En la mayoría de los hoteles te lo pueden gestionar y por la calle encontrarás un montón de lugares donde las alquilan.


Nos parecieron muy originales las Christiana Bike. Son unas bicicletas con cajón que se usaban en los 70 en el barrio hippy de la ciudad, llamado Christiana, para transportar cosas y que hoy son muy usadas para llevar a los peques a bordo.

Foto: Visitcopenhagen.com

El mayor problema de la bicicleta es la meteorología de Copenhague, porque, como turista, es incómodo visitar la ciudad con lluvia montado en bicicleta. Yo con antelación había contemplado esta posibilidad, me puse en contacto vía email con el hotel y nos alquilaba las bicicletas por 120 dkk al día, pero llegado el momento, el tiempo no nos acompañó para hacerlo.

En tu propio coche de alquiler si vienes de hacer ruta y lo tienes reservado. Nosotros lo hicimos así, lo habíamos reservado en Billund antes de visitar Legoland y recorrimos Dinamarca hasta Copenhague en nuestro coche de alquiler. Como os he contado, el aparcamiento en el centro es gratito de sábado por la tarde a domingo todo el día, así que a nosotros, que visitábamos la ciudad en fin de semana, nos vino genial. Pero, si no visitas la ciudad el fin de semana esta opción te puede salir carilla, así que mejor descártala.

En transporte público. Piensa bien esta opción y piensa el tipo de tarjeta de transporte que te interesa sacar teniendo en cuenta si vas a viajar al areopuerto en transporte público, si vas a entrar en las atracciones o simplemente es para moverte por la ciudad sin entrar en los monumentos. Tienes 3 opciones CityPass solo para el transporte por toda la ciudad, autobús turístico de dos plantas solo para la zona turística y Copenhagen Card que es más cara pero incluye transporte por el centro, transporte al aeropuerto y entradas.

¿Te ha parecido útil nuestro post? Espero que te diviertas en Copenhague con tus peques.

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