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martes, 16 de octubre de 2018

Nuestro primer alojamiento mochilero: Danhostel Copenhagen Amager

Nunca hemos sido muy mochileros, ni antes ni después de tener niños. Pero nos apetecía compartir con nuestros hijos la experiencia de quedarnos en un hostel con ambiente internacional, viajero y  mochilerillo. Quien sabe, nosotros nunca lo hicimos, pero creo que nuestros hijos tienen todas las papeletas para, quizá algún día si ellos quieren, convertirse en jóvenes aventureros con mochila. Así que no está demás que vayan conociendo la idiosincracia de estos lugares, que no os creáis, tienen muchas normas tanto escritas y como no escritas.


"Momento gol" en el futbolín del hostel  

Elegimos Copenhague para esta experiencia ¿Porqué? Los precios de los alojamientos en la ciudad no son precisamente económicos y menos para viajar en familia. Miramos distintas opciones, tanto hoteles, como apartamentos en webs tipo airbnb y todo nos pareció carísimo. Así que optamos por  alquilar una habitación tipo apartamento en un hostel. Elegimos el Danhostel Copenhagen Amager. Como os he contado, nos apetecía tener esta experiencia de alojamiento bohemio y mochilerillo con los niños y nos encantó vivirla en una ciudad que tanto se vende como progre, verde y ecológica como Copenhague.

Como en todos los hostels hay muchas opciones de habitaciones, dobles, cuadruples, compartidas.... Nosotros optamos por una habitación tipo apartamento con baño privado, en la entrada tenía una especie de cocina office con un frigorífico pequeño y microondas (no tenía hornilla) y una habitación con dos camas y una litera para los niños. Como veis poco "mochilera", pero  bueno, vivimos el ambientillo con comodidad.



¿Lo que más les gustó a los niños del hostel? Pues los amplios espacios que posee, un gran hall para correr, un parque infantil exterior para jugar y sin duda lo mejor para los días de lluvia (que no son pocos allí) la sala de juegos con muchos juguetes y un futbolín. Tanto para alojarse en solitario, con amigos o en familia, es un lugar limpio, moderno y agradable.





Lo siguiente más divertido para ellos... pues todo "el jaleillo" que conlleva el tema comidas en un hostel. Nosotros podríamos haber desayunado y demás en nuestra habitación al tener un pequeño apartamento, pero como íbamos con otra familia, decidimos hacer las comidas en la gran cocina-comedor comunitaria que hay en el hostel. Allí pides una caja con platos, vasos... para toda la familia (luego debes entregarla con todo limpio) y en la enorme cocina hay sartenes y demás para cocinarte tu propia comida (incluso si tienes una habitación simple sin frigorífico, allí hay enormes frigos para que puedas dejar tu comida). Fueron muy divertidos para todos esos ratos de comidas rodeados de otras personas de distintas nacionalidades que cocinaban distintos tipos de desayunos y cenas.





El problemilla que puede tener el lugar es que no está en el centro de la ciudad, como su nombre indica está en el barrio de Amager. Conecta con el centro de la ciudad un bus que para en la puerta del recinto (25 minutos de trayecto) y a 5 minutos andando hay una parada de metro, aunque el camino hacia ella nos pareció algo solitario para hacerlo de noche. Para nosotros esto no supuso un problema, porque llevábamos coche de alquiler y habíamos mirado que el aparcamiento en el centro de la ciudad ("zona azul") era gratis el sábado por la tarde y el domingo todo el día, así que nos acercamos en nuestro coche cómodamente y aparcamos sin problema gratis en la calle, justo al lado del Palacio Real.

En el hostel hay lavandería y zona de planchado para tú mismo realizar tu colada. Y tiene servicios interesantes como el de alquiler de bicicletas a muy buen precio.

Quedarse en este hostel en particular ha sido toda una experiencia para nosotros, para los adultos por lo interesante de compartir este tipo de alojamiento tan dinámico con personas de otras culturas y para los peques porque tenía muchos espacios para el juego. ¿Os alojaríais en familia en un hostel?

2 comentarios :

  1. Nosotros nos alojamos en un hostel con la peque en Tel Aviv por la misma razón que vosotros. Era lo más económico para alojarse en esa ciudad. En nuestro caso, la habitación era triple, con baño privado. Había también una cocina comunitaria, pero la verdad es que somos comodones, y optamos por hacer las comidas fuera, jajaja Qué pereza ponernos a cocinar en vacaciones!

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  2. Je je lo de cocinar en vacaciones mejor no. Nosotros calentamos algo de leche y poquito más, pero comimos en ese ambientillo que mola. Era curioso ver que comidas se preparaban para desayunar gente de otros países, un olorcito diferente!! je je

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